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Thursday, June 18, 2009

MI PADRE (MANUEL PACURUCU SR.)




Hace cuanto tiempo te veias niño,
jugando en la calle con tus hermanos y amigos;
nunca soñaste tal vez tener hijos,
pero si pensaste en tener unos que te quieran tanto;
en aquellos dias en que la juventud florecia en tus hombros,
te sentias quizas en mas invensible.

Y te importaba poco o nada
lo que en tu camino mañana encontraces,
siempre viste a los obstaculos de frente;
y pensabas en llegar al espacio en un suspiro enamorado,
te sentias el rey del mundo...

Pero un dia eso cambio,
la mujer de tu vida llego;
la buscaste, la perseguiste, la encontraste,
y te enamoraste como un loco
la soñabas a diario
rogando a Dios encontrarla en el viejo callejon,
escribias y recitabas versos para enamorarla,
buscabas en las flores la belleza que solo en ella habia,
y ella se enamoro de ti
y juntos un si se brindaron.

Y tu amor florecio en su jardin,
y aquel jardin florecio y pronto dio frutos,
y nacimos de tus flores de rocio;
y tu vida cambio en ese instante.
Cambiaste tu inexperiencia
por la responsabilidad,
te hiciste un poquito mas sabio
y asi como yo un cachito mas jugueton,
porque ahora tenias a alguien a quien cuidar.

Y en aquel triste dia,
con onda tristeza te separaste
de nosotros tus crios,
y de tus esposa que es tu gran amor;
y te fuiste lejos muy lejos,
al otro lado del mundo,
se que sufriste tanto
por no poder a tus retoños regar,
sin vernos crecer a diario,
sin poder quizas con nosotros jugar,
sin alguien que en las mañanas te diga buenos dias papa.

Añorabas que el dia del reencuentro llegase,
y un dia ese instante llego,
y pues te fijaste que aquellos niños eran ya adolecentes,
quizas para ti nunca cambiamos,
o quizas nunca cambiaremos
para ti seguiremos por siempre siendo tus niños.

Pero hoy que la vida ya paso,
eres un hombre mas mejor;
con tu esfuerzo y sacrificio
en nuestra casa nunca falto el amor,
aunque estabas lejos, tus recuerdos;
tus recuerdos te mantenian cerca,
tan cerca que a diario te sentabas con nosotros a la mesa a comer.

Y un dia, al hijo de tu hijo
en tu casa tendras,
lo miraras fijo y pensaras:
lindo niño, el fruto de mi fruto en mis brazos seguro esta.


Con Cariño y Amor para mi padre.
De: Manuel "Dark-Horse" Pacurucu.

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